La formación del profesorado a la luz de una «profesionalidad democrática.

 

ROMERO MORANTE, J. y LUIS GÓMEZ, A. (eds.) (2007). Santander: Consejería de Educación de Cantabria, 216 pp. ISBN: 978-84-95302-44-6.

 

El origen de este libro son las ponencias presentadas en el XI Encuentro de la Federación Icaria (Fedicaria), celebrado en Santander los días 3 a 5 de julio de 2006 bajo el motivo central de la formación del profesorado. Aunque todas las contribuciones aquí reunidas son versiones revisadas de aquellos escritos, la dinámica de la discusión que presidió esas jornadas sigue reflejándose en la arquitectura interna de la publicación. Así, el primer capítulo, firmado por Jesús Romero, Alberto Luis, José Mª Rozada y Francisco F. García, abre el debate abordando varios asuntos controvertidos:

  • ¿Sirve la formación del profesorado para mejorar la enseñanza? En este punto se sopesan sus posibilidades y sus límites, a partir de un análisis de las potencialidades constitutivas de esta práctica profesional.
  • ¿Por qué no se ha reformado «de una vez» la formación del profesorado? En este epígrafe se examinan las dificultades estructurales con las que han tropezado los intentos por remediar una situación que parece generar un descontento unánime.
  • ¿Sujetos agentes o pacientes de la anunciada «sociedad del conocimiento»? Las actuales políticas de formación inicial del profesorado y la redefinición de la profesionalidad docente. Aquí se prolonga la indagación del apartado anterior hasta abarcar las iniciativas en marcha con la creación del Espacio Europeo de Educación Superior.
  • ¿Qué retos le plantean al profesor las nuevas realidades sociales que nos envuelven? ¿Qué perfil de profesor se considera necesario para una escuela pública, democrática e inclusiva? Tales interrogantes dan pie a revisar los rasgos de un perfil docente deseable, en función de los tiempos que corren y de una determinada idea de escuela.
  • ¿Son posibles los puentes entre la teoría y la práctica, demandados por todo el mundo, sin pilares intermedios? Donde se plantea qué trato con qué teoría y con qué práctica habría de cultivar un docente en formación o en ejercicio para integrarlas en una relación más plena.
  • ¿Qué tipo de formación del profesorado sería más adecuada para trabajar en la dirección de lo defendido en los apartados anteriores? En esta sección final se somete a la consideración ajena una propuesta centrada en los «problemas profesionales».


Los tres capítulos siguientes, a cargo de Antonio Bolívar, Paz Gimeno y César Cascante, son otras tantas aportaciones atentas a entablar un diálogo crítico con el ensayo inicial. Sin perder de vista esta confrontación de argumentos, el redactado por Jesús Gutiérrez Barriuso y José Manuel Ruiz Varona expone (y contextualiza) los fundamentos del modelo de formación permanente del profesorado que la actual administración educativa cántabra pretende poner en marcha. Por último, el suscrito por Raimundo Cuesta, Juan Mainer, Julio Mateos, Javier Merchán y Marisa Vicente analiza la trayectoria del Proyecto Nebraska, un ambicioso programa de investigación mancomunado gestado en el seno de Fedicaria.



La formación del profesorado a la luz de una «profesionalidad democrática»

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